GUÍA OPERATIVA NARABA
ANTES · DURANTE · DESPUÉS
Manual de actuación profesional para monitores y equipos de coordinación
Seguridad · Organización · Atención educativa · Excelencia
PRESENTACIÓN
En Naraba entendemos que la calidad de una actividad educativa no depende únicamente de su programación o de las experiencias que ofrecemos a los participantes. También se construye a través de los pequeños detalles, la organización, la atención personalizada y la responsabilidad con la que acompañamos a cada niño y niña.
La presente Guía Operativa establece un marco común de actuación para todos nuestros monitores, con el objetivo de garantizar servicios seguros, organizados, educativos y coherentes con los valores de Naraba.
Trabajar con criterios compartidos nos permite actuar con mayor confianza, autonomía y tranquilidad. Cuanto más integremos estos hábitos profesionales en nuestro día a día, más energía podremos dedicar a disfrutar de nuestro trabajo y ofrecer experiencias de calidad.
Esta guía se estructura en tres momentos esenciales: ANTES, DURANTE y DESPUÉS de cada actividad, incorporando también procedimientos para situaciones especiales y responsabilidades de los diferentes profesionales.
Nuestro compromiso es sencillo: cuidar todo el proceso, desde la preparación y recepción del alumnado hasta su entrega segura y el cierre del servicio.
01 OBJETIVO Y ÁMBITO DE APLICACIÓN
Establecer criterios profesionales comunes que garanticen la seguridad, el bienestar, la organización, la calidad educativa y la atención adecuada al alumnado participante en los servicios de Naraba.
Este protocolo es aplicable a las actividades infantiles, deportivas, educativas y extraescolares desarrolladas por la entidad, incluyendo:
- Escuelas Deportivas.
- Extraescolares.
- Excursiones.
- Servicios educativos.
- Otras actividades propuestas.
Todos los monitores deben conocer y aplicar las orientaciones generales de esta guía, junto con las instrucciones específicas del centro educativo y del servicio en el que desarrollen su actividad.
La calidad es una responsabilidad compartida. Cada profesional contribuye a que las familias, los centros educativos y los participantes encuentren en Naraba un servicio organizado, cercano y de confianza.
02 PRINCIPIOS FUNDAMENTALES
Nuestra actuación profesional se fundamenta en seis principios:
1. Seguridad y bienestar
La integridad física y emocional del alumnado constituye nuestra máxima prioridad. Todas las actividades deben desarrollarse en condiciones adecuadas de prevención, protección y acompañamiento.
2. Supervisión activa y responsable
Cada monitor debe conocer qué participantes se encuentran bajo su supervisión, mantener una atención adecuada al grupo y anticiparse a posibles situaciones de riesgo.
3. Recepciones y entregas seguras
La supervisión del alumnado debe mantenerse durante todo el periodo de atención. Las transiciones entre personas responsables o servicios deben realizarse de forma organizada y confirmada, evitando situaciones de incertidumbre.
4. Organización y prevención
Una buena preparación, el orden de los espacios, la gestión de materiales y la anticipación de necesidades permiten evitar muchas incidencias cotidianas.
5. Comunicación cercana y profesional
La comunicación con el alumnado, las familias, los centros educativos y el equipo debe basarse en el respeto, la claridad, la discreción y la disposición para resolver situaciones.
6. Autonomía y mejora continua
Cada profesional debe desarrollar criterio, iniciativa y capacidad de respuesta dentro de sus responsabilidades, comunicando las incidencias relevantes y proponiendo mejoras que contribuyan a la calidad del servicio.
03 ANTES DE LA ACTIVIDAD
3.1. Preparación de espacios y materiales
Una actividad de calidad comienza antes de la llegada del alumnado.
El monitor debe:
- Presentarse con la antelación establecida por coordinación.
- Comprobar que el espacio se encuentra disponible y en condiciones adecuadas.
- Revisar accesos, obstáculos, instalaciones, materiales y posibles riesgos.
- Preparar los recursos necesarios y organizar el desarrollo previsto de la sesión.
- Adaptar las propuestas a la edad, características y necesidades del grupo.
- Conocer las indicaciones particulares del alumnado que hayan sido comunicadas por los cauces autorizados.
- Comunicar cualquier deficiencia que pueda comprometer la seguridad o el desarrollo adecuado de la actividad.
Criterio de calidad: el alumnado debe encontrar un entorno preparado, seguro y organizado desde el primer momento.
3.2. Recepción y control del alumnado
La recepción es uno de los momentos más importantes de nuestra responsabilidad profesional.
El monitor debe:
- Situarse en el lugar de recepción establecido para la actividad.
- Identificar al alumnado que se incorpora.
- Comprobar la asistencia mediante el procedimiento establecido.
- Verificar, cuando corresponda, de qué persona o servicio procede cada participante.
- Comprobar cualquier ausencia inesperada o incorporación no prevista.
- Mantener al grupo supervisado durante la recepción y los posibles tiempos de espera.
- Asegurar que los desplazamientos se realizan con el alumnado identificado y bajo la supervisión correspondiente.
Cuando un participante proceda de otro servicio del centro educativo, como comedor, aula matinal u otra actividad, deberá seguirse el procedimiento de transición establecido.
La recepción no debe darse por completada hasta confirmar qué alumnado ha quedado efectivamente bajo nuestra supervisión.
Ante cualquier discrepancia, se contactará con la persona responsable correspondiente, sin dejar desatendido al grupo.
3.3. Organización de pertenencias personales
El orden de las pertenencias forma parte de la prevención de incidencias y de la educación en hábitos de autonomía.
El monitor debe:
- Establecer e indicar un lugar adecuado para mochilas, chaquetas, botellas y otros objetos.
- Procurar que cada participante identifique dónde ha depositado sus pertenencias.
- Evitar, siempre que sea posible, que se mezclen objetos de distintos grupos o servicios.
- Fomentar el cuidado y la responsabilidad individual de forma adaptada a cada edad.
- Prestar mayor acompañamiento a los participantes más pequeños o que necesiten ayuda.
No se trata de realizar inventarios individuales de ropa o materiales, sino de desarrollar hábitos sencillos que reduzcan pérdidas, olvidos y confusiones.
Criterio de calidad: una buena organización inicial facilita una recogida final segura y ordenada.
04 DURANTE LA ACTIVIDAD
4.1. Supervisión activa y seguridad
Durante la actividad, el monitor es responsable de mantener una atención constante y adecuada a las características del grupo.
Debe:
- Mantener supervisión activa sobre todos los participantes.
- Conocer la ubicación del alumnado durante el desarrollo de la sesión.
- Controlar los desplazamientos, los cambios de espacio y las transiciones.
- Realizar recuentos cuando las circunstancias lo requieran, especialmente en desplazamientos y cambios de responsable.
- Evitar situaciones en las que algún participante quede sin la supervisión prevista.
- Utilizar materiales y espacios adecuados a la edad y capacidades de los participantes.
- Anticiparse a conductas o circunstancias que puedan suponer un riesgo.
- Actuar de forma inmediata ante situaciones que comprometan la seguridad.
Cuando sea necesario abandonar temporalmente el grupo, deberá garantizarse previamente un relevo de supervisión adecuado.
Criterio de calidad: supervisar no consiste únicamente en estar presente, sino en mantener una atención activa, preventiva y responsable.
4.2. Desarrollo educativo y atención individualizada
Las actividades Naraba deben ofrecer experiencias positivas, participativas y adaptadas a las necesidades del alumnado.
El monitor debe:
- Desarrollar las sesiones conforme a los objetivos educativos y la programación.
- Mantener una actitud dinámica, cercana y motivadora.
- Favorecer la participación de todos los niños y niñas.
- Adaptar juegos, ejercicios y propuestas a diferentes edades, capacidades y ritmos.
- Promover hábitos de respeto, cooperación, autonomía y convivencia.
- Atender las necesidades de descanso, hidratación e higiene según la actividad.
- Acompañar las dificultades individuales desde el respeto y la comprensión.
- Mantener un ambiente emocionalmente seguro, evitando humillaciones, comparaciones negativas o situaciones de exclusión.
El monitor no es únicamente una persona que dirige juegos o ejercicios. Es un profesional que educa a través de su comportamiento, sus decisiones y su relación con el alumnado.
Criterio de calidad: cada participante debe sentirse atendido, respetado, incluido y acompañado.
4.3. Comunicación y gestión de incidencias
Las incidencias forman parte de la actividad cotidiana. La excelencia profesional se demuestra en la capacidad de prevenirlas, detectarlas y gestionarlas correctamente.
El monitor debe:
- Identificar y atender las incidencias con tranquilidad y responsabilidad.
- Priorizar siempre la protección del alumnado.
- Comunicar inmediatamente las situaciones que puedan comprometer su seguridad.
- Trasladar a coordinación las incidencias relevantes mediante los canales establecidos.
- Informar con objetividad, diferenciando los hechos comprobados de las suposiciones.
- Mantener la confidencialidad de la información personal, familiar o sanitaria.
- Evitar conversaciones inapropiadas sobre participantes o familias delante de terceros.
- Respetar las autorizaciones y procedimientos establecidos para fotografías, vídeos y uso de dispositivos personales.
Las situaciones leves que puedan resolverse de forma adecuada dentro de las competencias del monitor no deben convertirse automáticamente en trámites administrativos.
Sin embargo, las incidencias de seguridad, las reclamaciones relevantes, los conflictos graves y las situaciones que requieran seguimiento deben comunicarse y documentarse conforme al procedimiento aplicable.
Criterio de calidad: resolver con eficacia, comunicar con responsabilidad y aprender de lo ocurrido.
05 DESPUÉS DE LA ACTIVIDAD
5.1. Finalización organizada
El final de una sesión también forma parte de la actividad educativa.
El monitor debe:
- Reservar tiempo suficiente para finalizar sin prisas.
- Organizar la recogida de materiales.
- Comprobar el estado del espacio utilizado.
- Favorecer la participación del alumnado en las tareas de orden y cuidado del entorno.
- Recordar que cada participante recoja sus objetos personales.
- Revisar visualmente las zonas utilizadas para detectar posibles pertenencias olvidadas.
La recogida de materiales nunca debe comprometer la supervisión del alumnado.
Criterio de calidad: una buena actividad termina con el mismo orden y atención con los que comenzó.
5.2. Control del alumnado y entrega segura
La finalización del ejercicio o juego no supone automáticamente el final de la responsabilidad de supervisión.
El monitor debe:
- Comprobar qué participantes permanecen a su cargo.
- Organizar el desplazamiento al punto de recogida establecido.
- Mantener la supervisión hasta completar las entregas o transiciones.
- Verificar que cada participante se entrega a una persona autorizada o al servicio receptor correspondiente.
- Aplicar exclusivamente las condiciones de salida autónoma expresamente autorizadas y permitidas por el centro.
- Comprobar que cualquier cambio de responsable se realiza de forma efectiva.
- Actuar conforme al procedimiento previsto ante retrasos, personas no autorizadas o situaciones excepcionales.
Nunca se debe dejar a un menor sin la supervisión correspondiente porque haya finalizado el horario de la actividad.
Si existe alguna duda respecto a la autorización de recogida, deberá consultarse con coordinación antes de realizar la entrega.
Criterio de calidad: ninguna entrega se considera completada hasta que se ha efectuado de forma segura y conforme al procedimiento establecido.
5.3. Cierre del servicio
Antes de finalizar su intervención, el monitor debe:
- Confirmar que todos los participantes han sido entregados o transferidos adecuadamente.
- Comprobar que no quedan situaciones pendientes de atención.
- Guardar los materiales conforme a las condiciones establecidas.
- Dejar las instalaciones ordenadas.
- Comunicar a coordinación las incidencias relevantes.
- Trasladar necesidades de material, mantenimiento u oportunidades de mejora cuando corresponda.
Criterio de calidad: el servicio finaliza cuando el alumnado está correctamente atendido o entregado y las responsabilidades pendientes han quedado resueltas o comunicadas.
06 SITUACIONES ESPECIALES
6.1. Pérdida u olvido de pertenencias
Cuando una familia o participante comunique la pérdida de un objeto personal:
- Escuchar la situación con respeto, calma y disposición para ayudar.
- Solicitar una descripción del objeto y conocer su última ubicación identificada.
- Revisar los espacios utilizados durante la actividad.
- Consultar, cuando corresponda, con otros monitores o servicios del centro.
- Informar a coordinación si el objeto no aparece o existe una reclamación.
- Comunicar a la familia las comprobaciones realizadas y los siguientes pasos.
Es importante evitar suposiciones, atribuir responsabilidades sin información suficiente o garantizar la recuperación del objeto.
La existencia de varios servicios en un centro educativo hace especialmente importante verificar dónde se encontraba el participante en cada momento.
Nuestro objetivo es ayudar a resolver la situación y transmitir confianza, sin generar conflictos innecesarios.
6.2.Atención ante golpes, molestias o lesiones
Atención ante golpes, molestias o lesiones
- Prestar atención a cualquier niño que manifieste molestias o presente algún golpe o lesión.
- Comprobar cómo se encuentra, mantenerlo supervisado y adaptar su participación si fuera necesario.
- Comunicar a la familia cualquier golpe, molestia o lesión detectada, tanto si se produce durante la actividad como si el niño ya la presentaba al llegar.
- Informar a coordinación de las situaciones relevantes y solicitar asistencia sanitaria cuando sea necesario.
La atención sanitaria, administración de medicamentos y respuesta ante necesidades médicas específicas deberán realizarse conforme a los protocolos aplicables a cada servicio.
Prioridad: proteger al menor, solicitar la ayuda adecuada y actuar sin improvisaciones que excedan las competencias profesionales.
6.3. Retrasos en la recogida
Si una familia se retrasa:
- Mantener al menor acompañado y en un entorno seguro.
- Aplicar el procedimiento de contacto con las personas autorizadas.
- Informar a coordinación cuando corresponda.
- No entregar al menor a personas no autorizadas.
- No dejarlo solo ni trasladarlo a otro servicio sin un procedimiento de recepción adecuado.
- Si no se consigue localizar a las personas responsables, seguir el protocolo de escalado del centro y Naraba.
El retraso debe gestionarse con tranquilidad y profesionalidad, procurando que el menor no experimente preocupación innecesaria.
6.4. Ausencias inesperadas
Si un participante previsto no se presenta:
- Comprobar la relación de asistencia.
- Verificar si existe una ausencia comunicada o un cambio autorizado.
- Contrastar la información con el servicio o responsable de procedencia.
Cuando un menor tenga una plaza reservada y no asista a la actividad, deberá comunicarse su ausencia a coordinación. Es importante llevar un control adecuado de las asistencias, ya que una plaza reservada puede contabilizarse para el pago del servicio aunque finalmente no se utilice, según las condiciones establecidas.
6.5. Conflictos entre participantes
Ante una situación de conflicto:
- Intervenir con calma y detener las conductas que puedan causar daño.
- Garantizar la seguridad física y emocional de los implicados.
- Escuchar y valorar lo ocurrido de forma objetiva.
- Favorecer el diálogo, la comprensión y la resolución educativa.
- Aplicar medidas proporcionales, respetuosas y acordes con las normas del servicio.
- Comunicar a coordinación los conflictos graves, reiterados o que requieran seguimiento.
Cuando existan indicios de acoso, violencia o maltrato, se aplicarán los procedimientos de protección infantil correspondientes.
Criterio educativo: los conflictos también pueden convertirse en oportunidades de aprendizaje cuando se gestionan correctamente.
6.6. Consultas y reclamaciones familiares
Las familias deben encontrar en el personal de Naraba una actitud accesible, respetuosa y orientada a la solución.
Ante una reclamación:
- Escuchar con atención y sin interrumpir.
- Mantener una actitud tranquila, profesional y no defensiva.
- Recoger los hechos necesarios y comprobar la información disponible.
- Evitar culpabilizar a personas o servicios sin haber verificado lo ocurrido.
- Explicar con claridad qué actuaciones se realizarán.
- Trasladar la reclamación a coordinación cuando corresponda.
- Favorecer que la familia reciba una respuesta adecuada y que el asunto tenga seguimiento si resulta necesario.
No debemos prometer soluciones que no podemos garantizar ni comunicar conclusiones que todavía no han sido comprobadas.
Criterio de calidad: una reclamación bien atendida puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la confianza y mejorar el servicio.
6.7. Transiciones entre servicios o responsables
Las transiciones deben organizarse de forma que quede claro qué alumnado se entrega, quién lo recibe y cuándo se completa el cambio de supervisión.
El monitor debe:
- Identificar a los participantes que deben trasladarse.
- Conocer el punto y procedimiento de entrega.
- Realizar el acompañamiento previsto.
- Verificar la recepción por parte de la persona o servicio correspondiente.
- Resolver las discrepancias antes de considerar finalizada la transición.
- Utilizar el sistema de confirmación establecido en cada centro.
La transición no finaliza cuando un monitor se despide del alumnado, sino cuando se ha completado correctamente la entrega o el cambio de supervisión previsto.
07 RESPONSABILIDADES PROFESIONALES
Monitores
Son responsables de aplicar los procedimientos operativos durante el desarrollo de sus actividades.
Sus funciones incluyen:
- Preparar adecuadamente las sesiones.
- Recibir y supervisar al alumnado.
- Desarrollar las actividades educativas.
- Mantener hábitos de seguridad y organización.
- Realizar entregas y transiciones conforme al procedimiento.
- Atender las situaciones ordinarias dentro de sus competencias.
- Comunicar las incidencias relevantes.
- Participar activamente en la mejora del servicio.
Equipos de coordinación
Su función es acompañar, organizar y supervisar el funcionamiento de los servicios, favoreciendo la autonomía profesional de los monitores.
Les corresponde:
- Comunicar los procedimientos y particularidades de cada centro.
- Organizar las recepciones, entregas y transiciones.
- Resolver dudas operativas.
- Apoyar ante incidencias que requieran intervención.
- Comprobar la correcta aplicación de los estándares.
- Identificar necesidades de formación.
- Proponer e impulsar mejoras.
Dirección
Le corresponde establecer los criterios generales de calidad, facilitar los recursos organizativos necesarios, intervenir en cuestiones que excedan las competencias de coordinación y evaluar la evolución global de los servicios.
Nuestro modelo de trabajo se basa en responsabilidades claras, autonomía profesional y comunicación eficaz entre los diferentes niveles de la organización.
08 ADAPTACIONES POR CENTRO Y ACTIVIDAD
La presente guía establece criterios comunes para todos los servicios de Naraba.
No obstante, cada colegio o actividad puede presentar características específicas que deben ser conocidas y respetadas.
Cuando corresponda, se dispondrá de instrucciones complementarias sobre:
- Horarios y puntos de recepción.
- Procedencia del alumnado.
- Procedimiento de asistencia.
- Instalaciones y espacios utilizados.
- Desplazamientos entre dependencias.
- Organización de pertenencias.
- Riesgos y necesidades particulares.
- Puntos y condiciones de recogida.
- Procedimientos de entrega y salida autorizada.
- Servicios y profesionales implicados en las transiciones.
- Contactos y canales de comunicación.
- Normas y protocolos específicos del centro.
Estas indicaciones complementan el manual general y permiten adaptar su aplicación a la realidad de cada servicio.
Todos los monitores deberán conocer las condiciones específicas de su actividad antes de asumir su desarrollo.
09 COMPROMISO PROFESIONAL Y CULTURA DE CALIDAD
En Naraba creemos que la excelencia se construye a través de la suma de pequeñas actuaciones realizadas con responsabilidad, atención y compromiso.
La puntualidad, la preparación de materiales, la acogida del alumnado, el cuidado de las pertenencias, la supervisión, la comunicación y la entrega segura son aspectos esenciales de nuestra labor.
La finalidad de esta guía es establecer hábitos profesionales compartidos que nos ayuden a trabajar mejor, con mayor autonomía, seguridad y confianza.
Cuanto más integremos estos criterios profesionales en nuestro día a día, más fácil será desarrollar nuestro trabajo con tranquilidad y disfrutar de lo que hacemos. Disponer de un marco común nos permite saber cómo actuar, apoyarnos como equipo y concentrarnos en lo verdaderamente importante: ofrecer experiencias educativas de calidad.
También entendemos que la mejora continua forma parte de nuestra identidad. Escuchar, aprender, compartir buenas prácticas y proponer soluciones nos permite crecer individualmente y como organización.
Cada monitor representa a Naraba en su relación diaria con los participantes, las familias y los centros educativos.
Nuestra profesionalidad se refleja tanto en las grandes decisiones como en los pequeños detalles.
NUESTRO COMPROMISO
Responsabilidad.
Atención.
Cercanía.
Confianza.
Mejora constante.



Comentarios
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.